No hemos sido salvos
C.H. Spurgeon
¡No salvo! Querido lector, ¿es ésta tu triste condición? Tú has sido advertido tocante al juicio venidero, fuiste exhortado a “escapar por tu vida” y, sin embargo, aún no eres salvo.
C.H. Spurgeon
¡No salvo! Querido lector, ¿es ésta tu triste condición? Tú has sido advertido tocante al juicio venidero, fuiste exhortado a “escapar por tu vida” y, sin embargo, aún no eres salvo.
He limitado intencionalmente mi tema al evangelismo personal. Esto no es porque otras formas no sean válidas, sino porque (como el estadista evangélico Carl Henry sostiene), el método de uno a uno comenzado por cada creyente todavía sostiene la mejor promesa de evangelizar el mundo en nuestro siglo.
Cierto temor se apodera a veces, de muchos que se allegan a Cristo: temen que no podrán perseverar hasta el fin. He oído decir, «Si yo tuviera que entregar mi alma al Señor Jesús, tal vez volvería atrás perdiéndome al fin. Antes he tenido sentimientos buenos y los he perdido. Mi bondad ha sido como la nube de la mañana y como el rocío temprano. De repente ha venido, ha durado poco, ha prometido mucho y luego ha desaparecido».
Esforzaos por entrar por la puerta estrecha, porque os digo que muchos tratarán de entrar y no podrán” (Lucas 13:24).
J.C. Ryle
En estas palabras encontramos una descripción del camino de salvación. Jesús lo llama “la puerta estrecha”. Hay una puerta que conduce al perdón, a la paz con Dios y al Cielo.
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