D. Scott Meadows
Un comentario a cargo del pastor D. Scott Meadows
Calvary Baptist Church (reformada) de Exeter, New Hampshire
Joseph Ratzinger (también conocido como Su Santidad el papa Benedicto XVI) anunció recientemente su dimisión del papado con fecha de finales de este mes de febrero del 2013. El proceso de selección de un sucesor ya ha comenzado, abarcando suma atención por parte de los medios informativos. Como teólogo y líder pastoral, mi conciencia me obliga a hacer unos comentarios.
Hace algunos años se me pidió que opinara sobre el nuevo cardenal de Boston. Yo respondí: «Es como preguntarme sobre el nuevo capitán de un barco pirata. Todo el asunto es ilegítimo». No niego que estos acontecimientos tengan implicaciones momentáneas, pero protesto firme y solemnemente contra las demostraciones de reverencia y sobrecogimiento hacia estos hombres y su institución religiosa, aun por parte de quienes deberían tener un mejor conocimiento.
Albert Mohler
El mundo entero cambió el martes. Al menos, eso fue lo que muchos querían que creyéramos. La revista Smithsonian, publicada por la Institución Smithsonian, declaró que las noticias emitidas ese día eran «capaces de estremecer al mundo de la erudición bíblica y demás». ¿De veras?
¿Cuáles eran estas noticias? La catedrática Karen King, de la Escuela de Teología de Harvard, anunció en una conferencia en Roma que había identificado el fragmento de un papiro antiguo que incluía la frase: «Jesús les dijo: “Mi esposa”».
R.C. Sproul
Me pregunto si es adecuado tener un libro “favorito” en la Biblia. La idea rechina como las uñas sobre una pizarra. ¿Qué nos induciría a preferir una porción de la Palabra de Dios más que otra? Oír a Dios decir lo que sea es una delicia tal para el alma que cada palabra que salga de su boca debería excitar el alma en la misma medida. Quizás cuando alcancemos la gloria, nuestra delicia en Él y en su Palabra será tal que no entenderá de grados comparativos.
Mientras tanto, tenemos nuestras variadas inclinaciones. Cuando pienso en libros “favoritos” de la Biblia, siempre coloco la carta a los Hebreos muy cerca de la parte más alta. ¿Por qué? En primer lugar, este libro conecta, de una forma magistral, el Antiguo Testamento y el Nuevo. Lo que dice San Agustín es verdad: “El Nuevo está escondido en el Antiguo y éste se revela en el Nuevo”. El puente entre los dos es el libro de Hebreos.
Dr. Albert Mohler
El modelo del año cristiano es un ejercicio de la disciplina de la iglesia. Las celebraciones anuales de la Navidad y del Día de Resurrección obligan a la iglesia a considerar de nuevo las verdades de la encarnación y la resurrección de Cristo.
Los cristianos entienden que cada Día del Señor es un Día de Resurrección, pero este domingo es la festividad que pone a todo cristiano frente a frente con la tumba vacía y la verdad del Señor resucitado.
El domingo de resurrección es el acontecimiento central en el año de la iglesia, el punto culminante de la adoración, la expectación y la celebración. Ésta última es también como la prueba de fuego de la fidelidad y la convicción de la iglesia.
Dr. Albert Mohler
La cruz y la resurrección representan los acontecimientos fundamentales que se encuentran en el centro de la fe cristiana. El cristianismo se sostiene o se viene abajo con la expiación sustitutoria llevada a cabo por medio de la muerte del Hijo de Dios encarnado, en la cruz y su resurrección al tercer día. La iglesia celebra cada año esta celebración de la resurrección porque debemos traer constantemente a nuestra memoria y también recordar al mundo la resurrección de la esperanza, y de la realidad del Cristo resucitado. La iglesia del Señor Jesucristo debe ser siempre una compañía de testigos de la resurrección, que hablan del Evangelio de la cruz y del Cristo resucitado a un mundo que desespera por una esperanza genuina.
El filósofo positivista francés Auguste Comte dijo una vez a Thomas Carlyle que planeaba comenzar una nueva religión que remplazara al cristianismo. “Muy bien —replicó Carlyle—. Lo único que tiene usted que hacer es dejar que le crucifiquen, resucitar al tercer día y conseguir que el mundo crea que sigue usted vivo. Entonces su nueva religión tendrá una oportunidad”.