Dr. Albert Mohler
Las Navidades llegan cada año con el esperado frenesí de la atención de los medios de difusión fijada en los relatos bíblicos de la concepción y del nacimiento de Cristo. El impulso general de los medios laicos suele ser, con frecuencia, la incredulidad con respecto al hecho de que tantas personas sigan creyendo que dichas narraciones son verdad.
C.H. Spurgeon
Te advierto que si la religión en que crees no incluye nada de la sangre de Cristo, de nada vale. Te advierto también que a menos que ames al Cordero no podrás desposarte con el Cordero. Él jamás se desposará con quienes no sienten nada de amor por él. Tienes que aceptar a Jesús como un sacrificio, de lo contrario, no lo aceptas para nada. Es inútil decir: “Seguiré el ejemplo de Cristo”. No harías nada que se le parezca. Es en vano decir: “Él será mi maestro”. Él no te reconocerá como su discípulo a menos que lo reconozcas como un sacrificio. Es preciso que lo recibas como el Cordero o lo dejes completamente. Si desprecias la sangre de Cristo, desprecias toda su persona.
J.C. Ryle
Asegurémonos de entender claramente que hubo una unión de dos naturalezas, la divina y la humana, en la persona de nuestro Señor Jesucristo. Es una cuestión de crucial importancia. Debemos tener muy firme en nuestras mentes que nuestro Salvador es perfectamente hombre así como perfectamente Dios, y perfectamente Dios así como perfectamente hombre. Si olvidamos siquiera una vez esta gran verdad fundamental, podemos caer en temibles herejías. El nombre “Emanuel” envuelve este misterio por completo. Jesús es “Dios con nosotros”. Tenía una naturaleza como la nuestra en todos los sentidos, exceptuando únicamente el pecado. Pero aunque Jesús estaba “con nosotros” en carne y hueso humanos, al mismo tiempo seguía siendo Dios.
C.H. Spurgeon
¿Qué pensáis del Cristo? (Mateo 22:42)
La gran prueba de la salud de tu alma está en esta pregunta: “¿Qué piensas del Cristo?”. ¿Es Él para ti “el más hermoso de los hijos de los hombres” (Sal. 45:2), “señalado entre diez mil” (Cnt. 5:10), “todo él codiciable” (Cnt. 5:16)? Donde así se estima a Cristo, todas las facultades del hombre espiritual se ejercitan con energía. Yo juzgaré tu piedad por este barómetro: ¿Qué lugar ocupa Cristo en tu pensamiento, alto o bajo?
D. Scott Meadows
Muchos consideran que el mensaje cristiano es irrelevante. Con franqueza, gran parte de lo que se suele considerar como tal es, en verdad, irrelevante, aburrido y trivial. «Sé una buena persona» (¿Quién no sabe esto?). «Dios te ama y tiene un plan maravilloso para tu vida» (bueno, entonces, todos estamos bien). «Ten una vida con propósito» (prefiero divertirme). «Puedes tener la mejor vida ahora» (bueno, la verdad es que no es tan mala [bostezo]).