J.C. Ryle
El amor que es la gran característica del Evangelio, el amor que va vinculado a la perfección, el amor sin el que un hombre no es nada ante los ojos de Dios, ese amor es explicado aquí plenamente y se insiste en él con fuerza. ¡Bueno le habría sido a la Iglesia de Cristo haber estudiado los preceptos de su Maestro en este pasaje con más detenimiento y haberlos observado con mayor diligencia!
Thomas Doolittle (1632–1707 aprox.)
Los cabeza de familia deberían leer las Escrituras a sus familias e instruir a sus hijos y criados en los asuntos y las doctrinas de la salvación. Por tanto, deben orar en familia y con sus familias. Ningún hombre que no niegue las Escrituras, puede oponerse al incuestionable deber de leerlas en el hogar; [el deber que tienen] los gobernantes de la familia de enseñar e instruir a sus miembros de acuerdo con la Palabra de Dios.
George Lawson
El furor es un fuego que arde hasta destruirlo todo, y es nuestro deber traer agua para apagarlo. Una respuesta suave para contestar a unas palabras provocadoras es como el agua para un incendio.
Así que, no os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su afán (Mt. 6:34).
El Señor Jesucristo conoce el corazón del hombre; sabe que estamos siempre listos para bajar la guardia ante la mundanalidad, argumentando que no podemos evitar estar ansiosos por las cosas de este mundo.
Y al instante Jesús, extendiendo la mano, lo sostuvo y le dijo*: Hombre de poca fe, ¿por qué dudaste? -Mateo 14:31
Le vemos extender su mano inmediatamente para salvar a Pedro, en cuanto este le pidió ayuda. No deja que coseche el fruto de su propia incredulidad y se hunda en las profundas aguas; parece pensar solamente en su problema, y no desear nada tanto como librarlo de él. Lo único que dice es un leve reproche: “¡Hombre de poca fe! ¿Por qué dudaste?”.