George Lawson
La mujer sabia edifica su casa, pero la necia con sus manos la derriba (Proverbios 14:1). Salomón recomienda repetidas veces la diligencia en los negocios como medio de obtener riquezas o, al menos, el sustento; pero aquí nos informa de que tan necesarios son los cuidados de la esposa como el trabajo del marido.
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J.C. Ryle
Notemos en estos versículos, en tercer lugar, la oración del publicano que recomienda nuestro Señor. Esa oración era en todo opuesta a la del fariseo. Leemos que “estando lejos, no quería ni aun alzar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: Dios, sé propicio a mí, pecador”. Nuestro Señor mismo estampa su sello de aprobación sobre esta breve oración. Dice: “Os digo que éste descendió a su casa justificado antes que el otro”.
J.C. Ryle
Refirió también esta parábola a unos que confiaban en sí mismos como justos, y despreciaban a los demás: Dos hombres subieron al templo a orar; uno era fariseo y el otro recaudador de impuestos. El fariseo puesto en pie, oraba para sí de esta manera: “Dios, te doy gracias porque no soy como los demás hombres: estafadores, injustos, adúlteros; ni aun como este recaudador de impuestos. “Yo ayuno dos veces por semana; doy el diezmo de todo lo que gano.” Pero el recaudador de impuestos, de pie y a cierta distancia, no quería ni siquiera alzar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: “Dios, ten piedad de mí, pecador.”
George Lawson
Al igual que se nos exige que amemos a nuestro prójimo como a nosotros mismos, así también deberíamos fomentar el amor en el mundo y buscar el afecto de los demás hombres hacia nosotros. No es propio de los que siguen a Cristo y se niegan a sí mismos vivir sin preocuparse de si su prójimo les ama o no; porque entonces no nos importaría si obedecen a Dios y cumplen con su deber, o si lo descuidan. Hay que pensar en todo lo amable (cf. Fil. 4:8) y practicarlo; y nada es más amable que cubrir las transgresiones, ni nada es más odioso que divulgarlas.
George Lawson
El chismoso es aquel que cuenta historias que no deberían divulgarse, tanto si son verdaderas como si son falsas, y tanto si las describe con exactitud como si no; y los peores son los que cuentan sus chismes a las personas más susceptibles de sentirse afrentadas…