Charles H. Spurgeon
“¿Quién podrá entender sus propios errores? Líbrame de los que me son ocultos” (Salmos 19:12).
Me dirijo a cierta clase de hombres que tienen pecados no desconocidos para sí mismos, pero secretos para sus semejantes.
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George Lawson
Proverbios 21:17: El que ama el placer será pobre; el que ama el vino y los ungüentos no se enriquecerá.
“No améis al mundo ni las cosas que están en el mundo, porque “si alguno ama al mundo, [o los apetitos de la carne, o cualquier otra cosa mundana] el amor del Padre no está en él” (1 Jn. 2:15).
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Obadiah Sedgwick
“¿Quién podrá entender sus propios errores? Líbrame de los que me son ocultos” (Salmos 19:12).
Los pecados ocultos son los que más nos engañan: Por tanto, límpialos. Hay engaño en todos los pecados: El alma es engañada por el pecado siempre que peca.
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Obadiah Sedgwick
“¿Quién podrá entender sus propios errores? Líbrame de los que me son ocultos” (Salmos 19:12).
El deseo de una persona santa es ser limpiada, no sólo de los pecados públicos, sino también de los pecados privados y ocultos. “¡Miserable de mí! ¿Quién me librará?” (Ro. 7:24), dijo Pablo.
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Warren Peel
En Proverbios 4:23, Salomón le advierte a su hijo: «Con toda diligencia guarda tu corazón, porque de él brotan los manantiales de la vida», y sigue administrando avisos respecto a la boca, los ojos y los pies (vv. 24-27), pero es el corazón lo que se debe guardar por encima de todo lo demás. ¿Por qué?