John Angell James
El primero que menciono es la sumisión.
“Las mujeres estén sometidas a sus propios maridos como al Señor. Porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, siendo Él mismo el Salvador del cuerpo. Pero así como la iglesia está sujeta a Cristo, también las mujeres deben estarlo a sus maridos en todo”.
La epístola a los Colosenses dice lo mismo. Pedro se une a Pablo en este mismo tema.
“Asimismo vosotras, mujeres, estad sujetas a vuestros maridos”.
“El estado del matrimonio está adaptado, en su propia naturaleza, para darnos la felicidad más completa de esta vida.
Sin embargo, depende de la elección poco sabia que cada uno haga, y de las expectativas de felicidad que se pongan en las cosas que, en realidad, no pueden proporcionarla. El fundamento adecuado para un amor con sentido común y discreción son las buenas cualidades de la persona amada.
Fuera de la virtud, la sabiduría, el buen humor y unos modales parecidos no se puede hallar la felicidad”.
John Crotts
La preocupación principal de muchas esposas cristianas es falta de liderazgo por parte de los esposos. Si usted pudiera tomar una encuesta secreta de las mujeres en cada iglesia evangélica en su zona, no tenga dudas de que esta preocupación estaría en primer lugar o muy cerca del primer lugar en la lista.
Es muy frecuente que los pastores escuchan en las sesiones de consejería: “Desearía que mi esposo fuera el líder espiritual de nuestro hogar”.
Desafortunadamente, cuando nuestras esposas dicen algo así, muchas veces los esposos escuchan algo diferente de lo que las esposas están diciendo. Muchos esposos asumen que sus esposas quieren que ellos se conviertan en el cuarto miembro de la Trinidad.
John Crotts
Dos líneas se formaron a la entrada de una reunión de hombres en una iglesia. Una fila era bien larga, y daba a una puerta con un rótulo que decía:
“Hombres que NO son líderes espirituales de sus familias”.
En la otra puerta, el rótulo decía:
“Hombres que SON líderes espirituales de sus familias”.
Solamente un hombre estaba en esa fila. Cuando se le preguntó cuál era su secreto, encogió los hombros y respondió: “Estoy simplemente parado donde mi esposa me dijo”.
John Angell James
“Amaos unos a otros, entrañablemente, de corazón puro” (1Pedro 1:22).
La compasión mutua es necesaria.
La enfermedad puede ser un llamamiento para la compasión mutua, y las mujeres parecen formadas y tener esta inclinación por naturaleza.