D. Scott Meadows
La ética cristiana (amor santo) se puede describir como lo hace Pedro aquí (3.8-9a), y Pablo (Ro. 12:9-21), y David (Sal. 34:12-16, citado por Pedro): 1) guarda tu lengua del mal y tus labios de hablar engaño; 2) apártate del mal y haz el bien; 3) busca la paz y síguela. Esto explica lo que David define como «el temor del Señor» (cf. Sal. 34:11). La verdadera religión es el fundamento del amor de verdad. La adoración auténtica alimenta el amor. La salvación precede a la santificación. Uno no puede convertirse en cristiano por amar a las personas; ha de venir tal como es —a saber, una persona aborrecible (cf. Tit. 3:3)— a Cristo —como lo que es—, y Él cambiará ese corazón y su proceder. Nunca nos parecemos tanto al Señor como cuando amamos con misericordia a nuestros enemigos. Los motivos son tres:
D. Scott Meadows
En la primera epístola de Pedro (1:2), se exhorta a los cristianos a seguir el ejemplo de Cristo (2:21) en cuanto al sufrimiento y la santidad (1:15-16). Debemos vivir como pueblo escogido de Dios en un mundo profano, como extranjeros que le glorifiquen en un entorno hostil. Existe una forma de vida particularmente cristiana, ya sea como súbditos (2:13-17), esclavos (2:18-25), esposas (3:1-6), o maridos (3:7), que nos distinguirá de los inconversos y reflejará la gloria de Dios.
Arthur Pink
El Apóstol se regocijaba en “la gloria que habría de ser revelada en nosotros”. Todavía no somos capaces de comprender todo lo que esto significa. Pero se nos ha dado más de un adelanto.
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Arthur Pink
“Pues tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse” (Romanos 8:18).
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Arthur Pink
“Para aquellos que aman a Dios”. Esta es la gran distinción que identifica todo verdadero cristiano. Lo contrario distingue a los que no han sido regenerados, pero los santos son los que aman a Dios.
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