Porque largura de días y años de vida y paz te añadirán
“Hijo mío, no te olvides de mi enseñanza, y tu corazón guarde mis mandamientos, porque largura de días y años de vida y paz te añadirán” (Proverbios 3:1-2).
Todos los hombres desean vivir una vida larga y llena de felicidad, y todos consideran que las riquezas y los buenos médicos son los medios más prometedores para obtenerla. Pero la religión es mejor que todo el oro y que todos los médicos del mundo, “pues tiene promesa para la vida presente y también para la futura” (1 Ti. 4:8). Salomón sabía bien que los buenos a veces mueren jóvenes, mientras que los impíos “siguen viviendo […], envejecen, [y] también se hacen muy poderosos” (Job 21:7); pero, aun así, afirma y reitera con frecuencia la promesa de larga vida que pertenece a la piedad. Sin duda, pues, esto no carece de significado y de verdad. Los piadosos gozarán de vida mientras que esta constituya una auténtica bendición en sus circunstancias particulares, porque si la vida se prolongara por encima de este límite la bendición se convertiría en un peligro. Los piadosos gozan de Paz, de esa paz de Dios que sobrepasa todo entendimiento, y ella guarda sus corazones y sus mentes en Cristo Jesús (cf. Fil. 4:7). Gozan de prosperidad material siempre y cuando esta suponga una coherencia con sus intereses espirituales. Puede que tengan que padecer
tribulaciones y enfrentarse a enemigos, pero viven en paz. Aunque mueran a manos del violento o sean traspasados por una espada en la guerra, su último aliento es de paz; y cuando mueren, entran en la paz eterna.