Sé sabio, hijo mío, y alegra mi corazón
George Lawson
Sé sabio, hijo mío, y alegra mi corazón, para que yo responda al que me afrenta (Proverbios 27:11).
Los hijos sabios no solo son la alegría de sus padres, sino su corona. Los hijos necios son su desgracia, así como su tormento. ¡Qué antinaturales son los hijos que acarrean tristeza y deshonra a aquellos con quienes tienen una responsabilidad que jamás quedará anulada!
Un antiguo proverbio decía: “[…] Cual la madre, tal la hija” (Ez. 16:44). Puesto que algunos vicios, como algunas enfermedades, se llevan en la sangre, el padre estará también expuesto a la sospecha de estar dominado por los mismo vicios que deshonran a su hijo; o si su reputación está tan limpia que no deja lugar para esto, se le juzgará cómplice parcial de las faltas de su hijo por haber descuidado su educación, por su rigor imprudente, por su tolerancia necia, o por no haber prestado atención al ejemplo que le daba. Aunque es frecuente que los hombres sean culpables de grandes injusticias por hacer responsable a toda una familia del comportamiento de los que son la deshonra de la misma, sin embargo suele haber razones más que suficientes para concluir que alguna negligencia o alguna mala administración del padre han hecho posibles las irregularidades de su familia. Se puede acusar de a David con toda justicia por su comportamiento con sus tres hijos mayores, de quienes tenemos alguna información concreta. Dios mismo ordenó que se apedrease delante de la puerta de la casa de su padre a la ramera que se impusiera como virgen a su marido (cf. Dt. 22:21); y, bajo el nuevo pacto, nadie puede acceder al ministerio si sus hijos viven desordenadamente, porque el hombre que no puede gobernar su propia casa será incapaz de gobernar la casa de Dios (cf. 1 Ti. 3:5).
Los padres deberían inculcar sabiduría a sus hijos en beneficio de su propia reputación, además de hacerlo para provecho de los muchachos (cf. Pr. 17:6).
Extracto de “Comentario a Proverbios” por George Lawson. Reservados todos los derechos. Este libro está disponible en Cristianismo Histórico.