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Una suave respuesta para palabras hirientes

George Lawson
La suave respuesta aparta el furor, mas la palabra hiriente hace subir la ira (Proverbios 15:1).
El furor es un fuego que arde hasta destruirlo todo, y es nuestro deber traer agua para apagarlo. Una respuesta suave para contestar a unas palabras provocadoras es como el agua para un incendio. Por medio de un lenguaje amable, unido a unos presentes generosos, Jacob apaciguó el fiero resentimiento de su hermano Esaú. Oró a Dios y confió en Él para que guardara a su familia, pero no dejó de emplear los medios apropiados para calmar el espíritu enojado de su hermano.
Hay algunos temperamentos tan intratables que no es posible apaciguarlos, pero estos casos son raros y parecen estar dirigidos por el poder del diablo, como sucedía con Judas Iscariote, que no escuchó las bondadosas palabras de nuestro Señor y ejecutó su sangriento propósito; o con aquellos bellacos que apresaron a nuestro Salvador, aunque Él añadió a su gentileza
habitual su poder milagroso al sanar la oreja de Malco (cf. Jn. 18:10). Pero hay algunos que echan combustible sobre la llama de la ira y la hacen arder más violentamente por medio de sus palabras hirientes y provocadoras. ¿Qué pueden esperar esas personas aparte de consumirse por su propia precipitación? La ira es una locura transitoria y, cuando dos locos se enzarzan en combate, ambos corren el riesgo de recibir heridas mortales. Por tanto, esforcémonos por poner freno a nuestras pasiones y guardémonos por medio de la mansedumbre de la sabiduría para ponernos a salvo de las pasiones violentas de otros hombres, no sea que, mordiéndonos y devorándonos unos a otros, nos consumamos unos a otros (cf. Gá. 5:15). Las palabras violentas que pronunciaron los hombres de Judá e Israel cuando volvían a llevar a David al trono desencadenaron otra guerra que, sin la dirección enérgica y prudente de David y sus generales, podría haber tenido fatales consecuencias (cf. Pr. 12:18).
Extracto de “Comentario a Proverbios” por George Lawson. Reservados todos los derechos.

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